No me cuelgues tus milagritos









El pasado sábado 28 de agosto de 2010 se presento mi intervención en el espacio público titulada “No me cuelgues tus milagritos” en el centro de la Ciudad de México como parte de la serie de intervenciones pùblicas mensuales patrocinadas por el Seminario de Medios Mùltiples.
El objetivo era dar a conocer el contenido simbólico del ritual de quince años que legitima y normaliza conductas de género estereotipadas y opresivas. Es por eso que diseñé 9 milagritos que representan diferentes enajenaciones femeninas como la obsesión por tener el cuerpo perfecto, encontrar al príncipe azul, el deber tener hijos entre otros, los reproduje en azúcar y se los colgué a un vestido de XV años y así salí a la calle con él a bordo de un flamante triciclo rosa acompañada de un sequito que me ayudaba a invitar a la gente a participar en la acción a la vez que repetía panfletos explicativos de los símbolos contenidos en este ritual.
La comitiva salió desde republica de Guatemala hasta Chile, pasó por la plaza de Santo Domingo y terminó en el Zócalo y recibió muchísima atención de los transeúntes que generaban tumultos a donde quiera que se detuviera el triciclo.
La acción consistió en invitar a mujeres de todas las edades a participar quitando uno o varios de los milagritos de los cuales ellas quisieran liberarse, cortando el vestido en la parte donde encontraran la figura de su elección, para dejar huella de este acto simbólico de liberación y poco a poco ir destruyendo el arquetipo.
Encontré de todo desde una señora entre enojada y asustada acompañada de su hija adolecente que me dijo “No gracias, pero ella ya va a hacer su fiesta” a quien me costó trabajo hacer que por lo menos tomara el folleto, y otra señora que al ver de qué se trataba me miro como si fuera una marciana y se fue muy enojada, hasta otra madre joven acompañada por su hija de 8 o 9 años que al recibir la explicación de la acción se le ilumino el rostro y le dijo a su hija “Mira esto me interesa que lo veas tu, ven a ver los milagritos para que veas cual vas a cortar” y le leyó y explicó cada uno de los simbolitos hasta que la niña se llevó uno y se despidieron de mi muy contentas.
El entusiasmo de las mujeres por liberarse de sus pesares femeninos fue tal que cuando llegó la policía a correrme de la explanada del Templo Mayor unas señoras les dijeron “Son unos machistas” para defenderme.
Al final quedó el vestido muy agujereado y los milagritos se fueron con sus nuevas dueñas para recordarles del pacto hecho aquella tarde de sábado en el centro.

1 comentario:

EriQua N. dijo...

que bello!!!
y que mal que me lo perdi... pero precisamente estaba ayudándole a una amiga a quitarse los milagritos... :)